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Blog Squad: Alex Oller
Bienvenidos a la sección de Blog Squad en Español, una colección de artículos de opinión, de periodistas, artistas y especialistas en básquetbol alrededor del mundo, quienes han querido compartir sus pensamientos acerca de la NBA. Aquí podrás consultar las columnas de opinión de cada uno de nuestros invitados especiales.

Los puntos de vista expresados en Blog Squad en Español representan únicamente la visión de quienes escriben en ella. No representan la posición de la NBA.com/español, de la NBA o de alguno de los equipos de la liga.

Alex Oller
ADN.ES
Trabajó en Barcelona como editor de NBA en el portal de www.basketv.com de 2000 a 2002. Ya en Estados Unidos, colaboró como free lance para periódicos españoles (AVUI, LA VANGUARDIA, El PERIÓDICO DE CATALUNYA) hasta 2004, cuando enroló en RUMBO de San Antonio para cubrir a los Spurs y empezó a colaborar con el diario EL MUNDO DEL SIGLO XXI, hasta 2007. Actualmente trabaja de redactor en la web del diario ADN de Barcelona, donde escribe el blog polideportivo Balón Lebowski.

Spurs, siempre Spurs
Publicado por Publicado por Alex Oller. Mayo 27 del 2008 a las 10:39 AM

NBAE/Getty Images
El duelo particular de Manu con un Kobe Bryant en la cima de su juego es de lo mejor que nos podían servir estos Playoffs.
Escribo esto cuando aún colea el último triunfo de los Spurs ante los Lakers en las Finales del Oeste, ahora 2-1 a favor de Los Angeles. Puede que mañana los Lakers ganen el cuarto y la serie se ponga en un peligroso 3-1 en contra para los del Alamo. O puede que no. Pero el caso es que ni aún así daría por muertos a los campeones.

No lo haría ni aunque estuvieran abajo 3-0, y vaya por delante que hay algo en el conjunto de Phil Jackson que me hace cosquillas este año; quizás ese inconfundible sello del Zenmaster, el de aquellos Bulls de segunda mitad de los 90. Pero el caso es que si algo aprendí durante mi etapa en San Antonio, es que los texanos no mueren fácil. Su tiempo pasa, como con todos. Pero no mueren como todos.

Los Spurs han ganado cuatro títulos de campeón desde 1999 por muchas cosas, pero desde luego no por casualidad. Como la característica principal de los equipos de Jackson es el desparpajo simpático, la vanidad intelectual, el trazo habitual de los de Popovich es el tesón, la confianza interior que lleva a tipos como Manu Ginóbili, Tim Duncan y Tony Parker a la calma absoluta en los momentos en que sus rivales empiezan a transpirar nerviosamente. Esa calidad también se llama colmillo.

Esta por ver si Los Angeles, un equipo que ha crecido notablemente en potencial anotador con la llegada de Pau Gasol lo tiene tan afilado como pareció en los dos primeros partidos, pero desde luego no se intuyó así en el tercero en el AT&T Center, donde los Spurs salieron del vestuario con el orgullo de campeón de coraza y la bandera negroplata a todo viento.

Portándola, previsiblemente, estaba Manu Ginóbili, el jugador que mejor representa el espíritu de los del Alamo. Más allá de la silenciosa competitividad y efectividad de Duncan o la contagiosa electricidad de Parker, está el instinto de supervivencia del argentino, al que su propio técnico define como “un jugador que sabe lo que hay que hacer para ganar un partido y lo hace, independientemente de si está consiguiendo buenos números o padeciendo una mala noche anotadora”.

Su duelo particular con un Kobe Bryant en la cima de su juego es de lo mejor que nos podían servir estos Playoffs, como la serie entre dos equipos de estilos y filosofías opuestas pero que comparten un hambre profunda por la victoria. Los Lakers han dado hasta ahora, como antes hicieran los Hornets de Chris Paul, muestras inconfundibles de que pueden plantar cara y, quizás desbancar al campeón. Pero los pocos que aventuraron una barrida tras los choques del Staples Center cometieron un grave error de juicio o padecieron un preocupante lapso de memoria.

El caso es que San Antonio ha edificado una dinastía a base de hacer lo que sus rivales muchas veces no han logrado con los propios Spurs: aniquilar al enemigo cuando está herido y resistir cuando es el enemigo el que te está pisando el cuello a ti. No hay duda de que los Lakers, con una muy meritoria demostración de fuerza en su casa, han logrado herir a los texanos. Pero es ahora cuando viene lo más difícil: el remate. En su primera ocasión en el AT&T el domingo, pifiaron el golpe y el caso es que, aunque aprovechen la segunda coyuntura para anotarse el 3-1, más les vale no demorarse en conseguir el cuarto triunfo, pues los negroplata no destacan precisamente por desaprovechar renovadas oportunidades.

Predijo hace dos años Phil Jackson, en una de sus frecuentes visitas a San Antonio, que los Spurs no lograrían el repeat, porque encadenar títulos era prácticamente imposible en la nueva era de la NBA. No quisiera contradecir a mi admirado Zenmaster, que acertó de pleno entonces, y más cuando tiene la posibilidad en mano de ratificar sus predicciones. Pero no apostaré nunca contra San Antonio y Ginóbili, un equipo y un hombre que, por muy heridos que anden, siempre se levantan. Siempre.


Vacío en Chicago
Publicado por Publicado por Alex Oller. Abril 29 del 2008 a las 11:57 AM

NBAE/Getty Images
Los Playoffs gozan de buena salud sí. Pero yo extraño a esos Bulls.
En el ecuador de esta primera ronda de Playoffs, me congratulo por la buena salud de la NBA y el buen juego desplegado en unos cruces que han excedido mis previsiones en cuanto a emoción y argumento narrativo. Disfruté como un loco en el primer partido entre Spurs y Suns, me satisface el lustro recuperado de Lakers y Celtics, como no. Y me sorprendió también gratamente la desfachatez de Philadelphia contra los Pistons, así como valoro la progresión estable de Utah. ¿Y de la explosión de los Hornets de Chris Paul, que me dicen?

Pero me falta un equipo.

Mi gran decepción de la temporada, como intuyo ha pasado con la mayoría, ha sido Chicago. El equipo que muchos pensamos era el favorito para llevarse la Conferencia Este ha protagonizado el descalabro más inesperado justo cuando más se intuía el gran salto hacia adelante.

A mi me resulta un poco inexplicable, por mucho que intente razonar una metamorfosis tan rocambolesca. Veamos...

Las razones para creer en los Bulls eran las siguientes: un equipo joven con estrellas emergentes del tipo Luol Deng, Ben Gordon y Kirk Hinrich, y promesas como Tyrus Thomas y Joakim Noah, apoyadas por un veterano gladiador en la pintura como Ben Wallace y dirigidas por un estratega de raza como Scott Skiles en el banquillo. Todos, desde el argentino Andrés Nocioni hasta el suizo Thabo Sefolosha, eran considerados jugadores de carácter: trabajadores, disciplinados e inteligentes. Eran.

Lo que debía en principio ser la temporada de su consolidación, la que devolviera a los Bulls a territorio elitista en la liga, la zona Jordan que dejaron a finales de los 90, descarriló pronto en un curso que ha acabado con suspenso notorio en todos los estamentos de la franquicia. Empezó mal la cosa al no llegar el general manager, John Paxson, a un acuerdo para la renovación de Gordon y Deng, impasse que derivó hacia un breve flirteó con Kobe Bryant que descentró a los jóvenes Bulls y lastró su juego a lo largo del año. Con los rumores de Pau Gasol antes del cierre invernal pasaría lo mismo.

Con Skiles intentando hallar soluciones para reagrupar a los suyos, los problemas se sucedieron por la falta de madurez de Thomas y el novato Noah, marcadamente, pero el mayor problema radicó en que ambos chicos no encontraron en el vestuario un tejido social lo suficientemente sólido como para enfocar mejor su dispersa energía. Allí es donde los dedos empezaron a apuntar a Wallace. Si la crisis de Chicago tiene cara, esa es sin duda la de un Big Ben que exigió desde su llegada trato de vedette ofreciendo a cambio prestaciones de secundario. Y con actitud cuestionable.

Su equivocado concepto del liderazgo derivó en escenas disparatadas, como cuando Paxson se vio forzado a destituir a un desquiciado Skiles o su relevo, el indefenso Jim Boylan, a alargar su castigo disciplinario a Noah tras un voto de los jugadores. Ahora, el ex Piston está gozando de los Playoffs en Cleveland mientras sus ex compañeros reflexionan sobre sus pecados en casa, Paxson dibuja un nuevo proyecto en su despacho, Skiles afronta renovados retos en Milwaukee y la afición de los Bulls se pregunta el porqué de todo ello.

Está claro que todos fallaron. Cuando un tipo como Paxson se siente obligado a cesar a un hombre de su estirpe como Skiles en Nochebuena, es que algo no va bien. Y lo mismo puede decirse al ver a Nocioni, gregario y compañero ejemplar, perder los nervios con su entrenador en plena cancha. Mal asunto.

Esperamos, para la salud de la sufrida y fiel afición de Chicago sobretodo, que el bache haya sido momentáneo y el grupo que enamoró a toda la liga hace dos años por su capacidad de superación se reencuentre pronto con la vía del éxito. Que no todo haya sido en vano y la experiencia adquirida por Noah y Sefolosha repercuta en esa subida de escalón que se intuía el pasado octubre.

Los Playoffs gozan de buena salud sí. Pero yo extraño a esos Bulls.

Monday
Oct. 26
Rosters set for opening day

Tuesday
Oct. 27
Start of 2009-10 regular season

Saturday
April 18
2009 NBA Playoffs begin


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